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MisceláneoNarrativa

Algunas minificciones de Inventario del crimen

Por: Gerardo Farías

 

Esta selección de minificciones forma parte del libro Inventario del crimen, publicado por Diablura Ediciones y la Sociedad de Escritores Michoacanos. Estos textos breves fueron escogidos por la Universidad de Nanterre-La Defensé de París para aparecer en el libro electrónico “Lectures su Mexique 2“. Aquí les compartimos el link para que conozcan esta traducción y la de otros escritores seleccionados: Lectures d’ailleurs

 

 

Vocaciones

I

El niño quería ser artista, pero fue educado por narcos. Entonces, pintó todo su país de rojo.

 

II

El hacedor de pájaros renegaba de la falta de disciplina de sus alumnos. Tiraba todas sus malas creaciones a la basura. ¡Así no se hace un pájaro! Les gritaba.

Los aprendices iban luego al basurero y rescataban a sus pingüinos, pavorreales, gallinas y avestruces.

 

III

Se hacía pasar por un pordiosero. Su enorme joroba provocaba asombro y lástima: todos los peatones siempre le daban algo.

En la noche, cuando llegaba a su humilde hogar bajo el puente, se quitaba la gruesa gabardina de encima y estiraba sus alas de tres metros; sentía alivio después de tenerlas todo el día hechas bola.

«Sigo cumpliendo con mi tarea y nada ha cambiado», dice todas las noches mientras mira el cielo, como reclamando, pero no recibe respuesta alguna.

 

IV

Quería ser un poeta de verdad: escupir versos, cagar metáforas, exprimirse sonetos de la cara. Pero en lugar de eso, escupía gargajos, cagaba mierda y se exprimía espinillas de la cara: su verdadera vocación era ser un hombre común y corriente.

 

Ajedrez correccional

En una cultura recóndita se dice que existió este castigo sádico para los agresores sexuales. Cada vez que un oponente perdía una de sus piezas, un verdugo le cortaba una parte de su cuerpo, la cual debía ser análoga al tipo de pieza perdida. El rey, por supuesto, era la cabeza; las torres, las piernas; los caballos, los brazos; los peones, los dedos de la mano; y la reina, un ojo, la lengua o una oreja, el jugador podía escoger.

Sin embargo, el público celebraba con especial algarabía cuando alguien perdía un alfil.

 

Deseos

Dejaba abierta la ventana por la noche. Esperaba que Peter Pan entrara y se la llevara para ser siempre una niña. Una noche, por fin, alguien entró. Y ella jamás regresó al país de la infancia.

 

Entramado

El torero es un descendiente de Teseo, pero es el toro el que busca su hilo de Ariadna para poder salir del laberinto.

 

Maniquí

Ya había pasado su adolescencia y nada. Había cruzado la barrera de los treinta y nada. No tenía novia ni dinero ni amigos. Las muñecas inflables aún no se inventaban. Era hacer esto o suicidarse.

Usó un serrucho para abrir la hendidura necesaria. La desesperación de una virginidad tan prolongada le nubló la lógica. Olvidó pulir los bordes.

Se desangró unas horas después de su único y fantástico orgasmo.

 

Arte en el siglo XXI

Le dijeron que para el posmoderno todo era válido, que podía reciclar lo que quisiera. Era pintor de media brocha pero también poeta frustrado y un pésimo músico.

Compró un delfín en el mercado negro y lo crucificó sobre una pared blanca. Pintó un mar violento con sus vísceras, sampleó sus chillidos y reprodujo el loop en las salas de todo el museo. Finalmente, usando Google Translator, tradujo al esperanto El cementerio marino de Paul Valéry y recitó los versos hincado frente a su altar.

 

La intensión

La flama sobre la vela observaba con atención a los amantes. Nunca se había fijado en los detalles de los cuerpos, siempre le habían bastado las sombras. Las texturas la maravillaron por primera vez. Sintió celos de la piel, de los labios, de las manos, de los sexos y de las lenguas.

Se lanzó a la cama y mientras los acariciaba loca de placer, los amantes comenzaron a gritar como nunca lo habían hecho.

 

Arrepentimiento

Platón sufre en uno de los círculos del infierno de Dante. Vive atormentado porque nadie entendió su cuento de hadas llamado «El alma».

 

Las puertas

La niña empujada por la curiosidad abrió la puerta. Miró las sombras amalgamadas de sus padres penetrándose. Cuando creció, abrir puertas se convirtió en su religión.

 

Tortura milenaria

Los árboles son los seres más estoicos; a pesar de que los talan, los queman, los marcan y los trituran, jamás han revelado su secreto a los humanos.

 

Bully universal

La luz golpea todo a su paso, el color es la sangre de las cosas

 

 

SEMICH

Autor SEMICH

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