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Colaboración especial

Colaboración especial

Tu poesía hecha film

film

Escrito enviado por: Gabriela Serralde López

 

Nada más nocivo que memorizar miradas o rasgos anteriores.

Manuel Echeverría

 

 

Tus ojos oscilaban indiferentes sin punto fijo -quizás por el alcohol, quizás por el rencor del despojo de luz de nuestra habitación. El ajeno tráfico de la avenida podría haberse paralizado de haberte visto como yo lo hice.

Te contemplé en blanco y negro; aquel Blues claw1 cómplice de un veraneo viento te hacía juego. Te consumía la prosa de Becerra en la quietud del atardecer que adormecía la estancia mientras bebías whisky añejo. Aún lo pienso y el recuerdo en mi mente se reproduce en bucle. Parecías el cartel de una peli sin estreno.

Le di al play. Membranas de luz y polvo proyectaron desde el cinematógrafo tu poesía hecha film. Eras un encuadre holandés, un decoupage2 agreste dentro de un dramatic theme3; un profesional; una escena sin guion, una mezcla de monocromos y elegantes landscapes4.

El sol se ocultó taciturno. El mechero sacó chispas. Saliste a la terraza; no te hacía falta ningún croma5, ni fresnel6, mucho menos micros; tu silencio hablaba más que la música de fondo. Tres bocanadas fueron suficientes para rendirte ante el lejano skyline7. Hice un close up8 a tus manos, tus dedos temblaban. Realizaste un paneo con la mirada; allá afuera todo era una jungla, un caos irreal; tiempo, lugar y gente que necesitaba de métodos para ser lo que no eran; maquillaje, vestuario, cámaras, guiones a medias.

Pero yo juro por Dios que tú eras real. Tan real como el chasquido de la claqueta de tus labios espetando un “corte” atemporal. Tan real que un día desapareciste, sin más, así, en fondo negro, sin títulos de crédito.

Recuerdo aquel escarchado fotograma. Parecías el cartel de una peli sin estreno.

E N D

 


1 Desgarrado.

2 “Serie de imágenes, todas ellas diferentes a la misma situación.”

3 Tema dramático, género drama.

4 Paisajes.

5 Pantalla verde.

6 Focos. Iluminación. Luces.

7 Horizonte.

8 Plano detalle

 

*Mi nombre es Gabriela Serralde López, tengo 22 años de edad, soy pasante de periodismo por la Universidad de Morelia (UDEM). Escribo porque puedo, porque de alguna forma tendría que reivindicarme, porque no hay otra forma de cumplir mis penitencias.

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Colaboración especial

Preciosa

preciosa

Escrito enviado por: Hugo Gómez Jaime

Preciosa de zarcillos celestes,

preciosa de cabellos rizados,

ten cuidado con el viento,

el viento agita rescoldos,

un recuerdo siempre vivo,

pasiones dolientes sobre rencores ceñidos,

promesas cumplidas de un romance sin perdón,

la brevedad y la distancia que espantan la risa,

tristezas que inquietan y abusan del corazón;

déjalos pasar por un lado, preciosa,

no quieras guardarlos en tu bolsita,

¿acaso no has visto tu sombra, preciosa?

Que de ausencia no duerme

y de pensar ya no canta,

deja los rescoldos volar y perderse,

pues el tiempo no espera

y la primavera se acaba,

ahora que eres joven, preciosa,

haz tu camino y recorre fantasías,

que nadie te obligue, preciosa

a buscar lo que tu corazón no ansía.

 

*Hugo Gómez Jaime nació en la ciudad de Acámbaro, Guanajuato. Es ingeniero en Tecnologías de la Información. Su primera colaboración ha sido en 2017 a cargo de la editorial HAGO COSAS © Spain para el libro Autor/ No 1 Libro de jóvenes escritores.

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Colaboración especial

La sombra blanca

gabrielamier

Escrito enviado por: Gabriela Mier Martínez

6 a. m. Clínica Internacional

2 C° / 36 F°

En una ciudad de aire, polvo y cruces rosas, al norte de México.

Cita para examen médico (obligatorio) para visa de inmigrante a Estados Unidos de Norteamérica.

 

 

Ayer vi la sombra blanca del pájaro migrante. Regresaron las miradas vivas del que migra o de quien lo intenta. Ayer vi caer un cuerpo pequeño al suelo. Manchas rojas, diminutas como los puntos negros de la catarina, quedaron esparcidas en un rincón. Vi un cuerpo tieso, un diente partido: astillas que se clavaron en el piso junto a esas manchas rojas, diminutas como los puntos negros de la catarina. Ayer vi todas las manos, todas las agujas, toda la piel. Escuché todo el silencio, todo el llanto, todas las mentiras. Olí toda la sangre, todos los alientos.

“¡El que sigue!”, gritaban un hombre y una mujer de bata azul. Y el siguiente no quería seguir. Pero seguía. “Descúbrase el brazo”, decían aquel hombre y aquella mujer de bata azul. El llanto de los niños fue lo único verdadero. El ticket por los servicios lo más repugnante. “Pase a pagar”, decían aquel hombre y aquella mujer de bata azul. Y nadie quería pagar lo que pagan los humillados. Pero pagaban.

Ayer a un niño le rompieron los dientes, la boca, la lengua. La calma. Lo pincharon varias veces, un brazo… el otro… mismo brazo… el otro… mismo brazo… doce agujas: doce vacunas. Le succionaron sangre antes de los pinchazos que lo hicieron desvanecerse y caer. “¡Emergencia!”, gritó aquella mujer de bata azul, con granos en la cara, que se mira todos los días frente al espejo que le recuerda ser esa mujer con granos en la cara que pincha niños para que sean pájaros migrantes.

“¡Emergencia!”, gritó. El hombre de bata azul levantó al niño. Lo acostó en una camilla. “¿Por qué no avisan que se sienten mal?”, inquirió al aire la mujer de bata azul. “¿Será imbécil?”, pensamos los que la escuchamos, y el aire. Enfrente, tumbado y sin dientes, está un niño al que mutilaron el sueño de la madrugada para llevarlo a donde todos somos reses. Él, un becerro arrastrado por el pájaro migrante.

Ayer volvió aquella sombra blanca.

 

*Gabriela Mier Martínez nació en la ciudad de México. Vive en Michoacán desde hace 25 años. Socióloga y escritora. Ganadora del Premio Nacional de Novela Breve Amado Nervo, 2015. Ganadora del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa, 2016.

 

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Colaboración especial

La creación

hortensia

Escrito enviado por: Hortensia Bahena

.

…la imaginación primaria es el Poder

y el primer Agente de toda Percepción humana

 y como una repetición, en el espíritu,

 del acto eterno de creación en el infinito YO SOY.

Samuel T. Coleridge

         .

El ser humano, a diferencia –aparentemente- de las otras formas de vida que habitan este planeta, puede desarrollar de forma ilimitada su capacidad para crear, para inventar, para innovar. La creatividad, como proceso inherente e inseparable de la esencia del Homo sapiens, le ha permitido a éste modificar su entorno natural, generando así un conjunto de elementos artificiales que conforman el mundo de la cultura, tales como el idioma, las costumbres, la técnica, la ciencia, el arte, entre otros.

A partir de que el hombre primitivo crea sus propias herramientas para la caza de animales y la recolección de frutos -después descubriría el fuego- se inicia un proceso continuo y cíclico que no ha cesado. Pareciera que tal ejercicio generador se da en un solo sentido, del hombre hacia el mundo y sin retorno posible. Sin embargo, y sobre todo si nos referimos al acto de la creación y la recreación estética o artística, nada está más lejos de la realidad. Sin duda la música, la pintura, la literatura y todas las bellas artes conllevan en su propia génesis una suerte de círculo virtuoso que va del sentir hacia el hacer y viceversa, en un vínculo dialéctico y dialógico entre el uno y los otros, pero también entre el uno y sí mismo.

Blauberg (2002) menciona que “el individuo durante su actividad creadora parece que pasa al mismo tiempo por el proceso de un segundo nacimiento… en un doble sentido (en el del conocimiento y el autoconocimiento)”. Desde esta óptica estamos hablando entonces de la creación como un fenómeno continuo de construcción y de-construcción de uno mismo, lo que significa que en esa búsqueda de lo nuevo, de lo original, de lo útil o de lo bello ponemos en juego emoción, voluntad y conocimiento, en fin, subjetividad; misma que se entrelaza en una relación simbiótica con el macrocosmos, dando a luz el milagro de la creación estética -un poema, una imagen, una música- que compartimos con los otros; y que al conocerla ellos, y al reconocerla nosotros, al integrarse a su y a nuestra existencia, cobra vida y nos posee, nos penetra, nos reinventa, modificando así la propia percepción que tenemos de nosotros mismos y estableciendo ese diálogo entre el hombre y sí mismo. Un viaje hacia el interior de nuestra intimidad microcósmica.

La creación es entonces un rico ejercicio dinámico que inevitablemente nos conduce al autoconocimiento y aun más allá. Hollander (2012) menciona que el pueblo Huichol (Wixaritari) plasma en sus objetos artesanales la simbología de los elementos del ritual del peyote en Wiricuta, con el que busca renacer, “ver la luz”.

El prodigioso acto de la creación estética es pues una puerta abierta hacia nuestro universo interior -con frecuencia inexplorado-, hacia la posibilidad de establecer un diálogo de ida y vuelta con uno mismo, con el otro, con los otros y con el todo. Tal ejercicio creativo, en el terreno de las artes, llámese poesía, música, danza, pintura, etcétera, sin duda puede conducirnos por la ruta del re-nacimiento, de la re-generación, tan apremiante, de nuestro mundo; de nuestros mundos.

 

Referencias:

Blauberg, I., Diccionario de Filosofía, Ediciones Quinto Sol, México, 2002.

Hollander, Kurt, Batalla en el desierto: La lucha entre la plata y el peyote en Wirikuta. Reportaje. 2012 Rescatado en: http://www.letraslibres.com/revista/reportaje/batalla-en-el-desierto-la-lucha-entre-la-plata-y-el-peyote-en-wirikuta?page=full

 

 

*Hortensia Bahena, mujer aficionada a la lectura y al arte de escribir y comunicar ideas.

 

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Colaboración especial

Crítica del veneno puro

polet

Escrito enviado por: Polet Andrade García

 

La fiebre de los días

corre palpitante

sobre un cuerpo de migajas.

 

No sé si es un hombre

esto que habita en mi lengua

o si una gota me dicta

las palabras de otro:

 

Arriba, hay un cielo

hecho a la imagen

de los cerdos.

 

He visto llover tempestades

con la sensación de que

es mi propia sangre

la que escurre sobre

el suelo.

 

Mi lodazal es una casa grande

donde nos revolcamos

sobre héroes y mártires;

donde la sangre se diluye

y se rescata al fondo del café.

Cariño, ojalá pudieras verlo.

 

El talento de los días

consiste en desaparecer sin rastro

como si cada centímetro

fuera un desierto al que nos exilian.

 

¡Qué circo!

 

Yo también he confundido

los años con minutos

y veo cómo los días

desaparecen bajo la alfombra

junto con el sudor de los muertos.

 

Yo ya no puedo decir

con certeza qué está más vacío,

si el vino derramado

o la boca que lo consume.

 

*Polet Andrade G. (Morelia, Mich. 1994) Ha sido guionista, storyboardista, artista y escritora. Actualmente es poeta de tiempo completo y está felizmente desempleada.

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