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Reseñas

El luto humano o la pluralidad de los seres (José Revueltas)

Por: Fernando Salgado

 

Desde su mirada fija en las fotografías, nos damos cuenta de que José Revueltas es una persona singular, de cabellos y barba característicos; un disidente auténtico en la política mexicana con la consigna del cambio entre sus letras. Provenía de una familia de artistas, y por ello no es de extrañarnos su sensibilidad y compromiso con la exploración del lenguaje literario, ya sea en el género narrativo, poético o ensayístico. Escribió novelas, cuentos, guiones cinematográficos e incursionó fervorosamente en la crítica política. Sus obras más sobresalientes son El apando (1969), El luto humano (1943), Los muros de agua (1941), entre otras.

Cuando uno comienza a leer El luto humano se crea un ambiente torrencial que permite la comunicación entre el autor y el lector. Pareciera que con solo leer el principio del libro los cielos comienzan a crecer de una manera desmesurada dejando caer los signos de la lluvia en cada parte de nuestras significantes vidas. La lectura de El luto humano debe ser lenta para disfrutar el torbellino de ideas que nos transmite Revueltas con la historia de cada uno de sus personajes, donde los deseos y los anhelos desaparecen y quedan postrados ante la realidad construida por cientos de interpretaciones surgidas de cada uno de los hombres que las comparten indirectamente. “Yo quisiera denominar a toda mi obra Los días terrenales, a excepción de los cuentos…”. Es lo que dice Revueltas en la cuarta página de este libro, donde expresa el tiempo de los hombres cargados de signos y que manifiestan su realidad social y la transición de su conciencia de mexicanos que curan sus males con alcohol como si se tratara de un rito para calmar sus fantasmas, adoptando cierto mimetismo para convertirse en otros seres.

El contacto con la muerte se vuelve un mito que llega desde las ventanas; y llega cargada de extrañezas, ausente o pétrea como un ídolo en el altar de lo inesperado. La figura mortuoria rejuvenece en las mentes de las personas y desaparece en el complejo acto de morir dejando un halo de carencia en la realidad, como si no hubiese sucedido. Solo es un oscuro pasaje dentro de una casa de madera que Revueltas nos hace observar en la reunión de tres formas: Úrsulo, Cecilia y Chonita, la hija desvanecida entre la tierra y la tempestad que sus padres le han heredado. Las relaciones humanas son trascendentales para el presente y el futuro de éstos, marcan los límites, los destruyen, forman familias, los fusilan o los cuelgan, se hacen de tierras desconocidas o salvajes, no son dueños de nada, ni de sí mismos en la adversidad. Utilizan la esperanza como una pócima para calmar los males de un país, y no saben para qué existe una Revolución llena de enemigos. Aceptaron una guerra entre sí mismos en una sociedad desmantelada. Los personajes se dan cuenta de que el país es un extenso desierto en donde lo único que florece son las muertes, el hambre, la incertidumbre y el aire denso que no calma los pensamientos de venganza ante sus victimarios.

La historia está llena de enigmas que no se responden; tanto traiciones como empatías son círculos viciosos de algunos sumisos y otros territoriales, que ya no saben qué defender tras ser dominados, explotados, deshumanizados; olvidan qué tierras invisibles se pueden soñar o a qué ricos se les puede arrancar las joyas de sus cuellos. Los personajes se basan en principios de los hombres terrenales, se vuelven parte del olvido y del cambio que no comprenden.

Adán, la Borrada, Marcela, Jerónimo, Natividad, Calixto y su esposa son personas que dejan el pasado para ser seres dispersos entre las brasas de la Revolución, que les muestra el temor de sus raíces: rasgos del pasado que se niegan a soltarlos. A la vez, ellos aceptan el nuevo credo con su sangre mestiza ante la amenaza-río que está por matarlos. Son personajes con diferentes formas o caras que cambian al igual que este río de pueblo. Algunas veces florecieron y tuvieron algo que podían llamar vida y en otras ocasiones solo vivieron soledad, la soledad que se siente en la muerte que espera desde una azotea en una noche trágica construida por Revueltas.

El autor nos ubica en el contexto revolucionario y posrevolucionario de este país con hombres llenos de conflictos, de religión, de actitudes cotidianas, tan esclavos de sí mismos y tan filosóficos, en la lectura que nos regala.

Cuando se lee El luto humano en estos tiempos, pareciera que todo sigue igual, las consignas, la lucha invisible, el temor de sí ante el de todos. El libro nos recuerda que tenemos un tanto de pasado y de rasgos de estos personajes que están suspendidos en el tiempo. Es una obra destacada en el tema revolucionario. Es un buen libro para comenzar a conocer el inmenso mundo de este escritor, lleno de reflexiones.

SEMICH

Autor SEMICH

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