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Narrativa

Instantes

Por: Berenice Hernández

 

Dirá que me voy a morir y no le creeré hasta que sienta sus manos intentando asfixiarme. Al ver que eso no funciona, me golpeará con un martillo en la cabeza y mi sangre escurrirá manchando las sábanas. Dirá que todo es mi culpa; no debí estar antes que él en la vida de mamá. Me echará en cara que recibo más atención de la necesaria, que ha gastado demasiado dinero en mí y ahora tendrá que cobrármelo.

Abriré la puerta, veré sus ojos y su pene asomándose, hinchados y furiosos. Gritaré fuerte pero me tomará del brazo, comenzará a escupir, me lanzará sobre la cama para luego amarrarme. Antes de que lo haga, me zafaré e intentaré escapar por la ventana. Me tomará de los cabellos, arrancando unos cuantos y mostrándome que son igual de frágiles que el resto de mi cuerpo.

Mamá tardará más de lo habitual haciendo las compras. Para cuando llegue, yo estaré en la cajuela del coche y él dirá que me fui otra vez con esos vagos, con las zorras de mis amigas. Pero nada opacará la alegría de mamá. Confiará en él porque nunca le ha mentido, porque me ha cuidado como si fuera su hija, porque ahora más que nunca lo necesita a su lado.

Sabré que siempre me odió y recordaré cuando mamá decía que era un buen tipo, que me iba a querer mucho y que ya habría un hombre en la casa, cuidándonos. Me burlaré de lo estúpida que fue al enamorarse de él e intentar suplantar a mi padre. Hasta entonces, con el mechón de cabello arrancado frente a mi rostro, me daré cuenta de que yo también caí en su trampa.

Me golpeará con el martillo, repitiendo la faena insistentemente hasta que mi sangre se confunda con el sudor de su cuerpo. Mis uñas rasgarán su ropa con lo que me quedará de fuerza. Cambiará las sábanas y limpiará el desastre. Me llevará al auto, acomodará mi cuerpo en posición fetal, cepillará los contados cabellos que tendré y sobre ellos lanzará, después de olerlo, el mechón que sus dedos ensangrentados sostenían con ternura.

Todo en instantes, luego de haber visto un poco de televisión y de que mamá  haya ido a comprar una prueba de embarazo, sin que él siquiera lo imagine.

SEMICH

Autor SEMICH

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