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Narrativa

Mi padre el pescador

Por: Laura Karina “Puerquito”

Mi abuela le pegó a mi padre por no llevar la cena a la casa. Lo llamó “inútil”, “el gran perdedor”. Mi tío presumió orgulloso los pescados que trajo desde el muelle. Mi abuela y mi tío cenaron mientras mi padre los veía con el plato vacío. Mi padre ideó un plan.

Al día siguiente fue al muelle donde construyó su propia caña con una vara y las agujetas de sus tenis. Estuvo allí toda la mañana, toda la tarde, pero no pescó nada. No vio a mi tío  ni en la playa ni en el muelle. “Al menos nos golpearán a ambos” pensó. Volvió a casa y un olor a pescado frito le caló en lo profundo del alma. Mi padre fue azotado con el sartén caliente mientras mi tío picaba el ojo del pescado en su plato con un tenedor. Mi padre odiaba a mi tío, más de lo que odiaba pescar. Mi padre volvió al muelle al día siguiente, al siguiente del siguiente y al que le siguió. Jamás vio a mi tío excepto en las noches, cuando él, con su caña vacía, tenía que verlo comer. Mi padre enflaqueció, sus huesos se violentaban contra su carne mientras mi tío crecía y engordaba, tragando cada vez más. Nunca le pidió a mi abuela que lo perdonara, porque se sabía culpable de su ineptitud pesquera.

Mi padre murió por el esfuerzo, no por haber sido lanzado por las escaleras, como todos pensaron. Mi tío murió atragantado con la espina de un róbalo.

Mi tío compraba sus pescados en el mercado y mi abuela siempre lo supo.

SEMICH

Autor SEMICH

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