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Reseñas

Jugando con los hechos

guerra

Por: Felipe Gómez Jacobo

“Juego: Acción y efecto de jugar por entretenimiento”.
Real Academia Española

Recientemente finalicé de leer una novela histórica. Dicho subgénero literario aún está en constante debate: hay quienes la definen como una trama ficticia desarrollada en un momento histórico real y quienes la conciben como una reinvención de un suceso real a partir de una construcción literaria. En esta última perspectiva centraré mi atención.

La primera novela es El nazi y el psiquiatra de Jack El-Hai; la segunda, En el jardín de las bestias, de Erik Larson. ¿Por qué utilizar el verbo jugar? Sencillo, porque sus autores usan los hechos reales para entretener.

El primer título cuenta la historia del Dr. Douglas M. Kelley, psiquiatra a cargo del exmariscal del Tercer Reich; éste último, jefe de la Luftwaffe Herman Göring y uno de los arquitectos del genocidio judío que en el momento de la novela se encuentra detenido para ser juzgado en Nüremberg por sus crímenes en la Segunda Guerra Mundial. El segundo libro narra la historia del Embajador de los Estados Unidos, William E. Dodd, como emisario en la floreciente Alemania Nazi, y las relaciones románticas y políticas de su hija Martha Dodd con la jerarquía alemana.

Mi afición por la Segunda Guerra Mundial me orilló a explorar ambos títulos y me surgió una inquietud: ¿hasta dónde le es permitido a un autor jugar con los hechos para recrear un suceso histórico a modo literario?

Una respuesta fácil podría ser que es una cuestión creativa: encontrar una forma más atractiva de seducir al público contando un evento histórico. Pero no podemos quedarnos en una superficial conclusión. Hay que escarbar un poco más.

El-Hai se enfoca en un argumento periodístico; construye su novela como si fuese un reportaje. No obstante, pone el destino del protagonista en un constante vaivén de suspenso que termina atrayendo al lector hasta su inminente final, como cualquier texto de ficción. El autor destaca literariamente el inicio, el clímax y el desenlace de Kelley. Aprovecha al máximo el tópico “basado en hechos reales” que no resulta exclusivo del cine.

Por otra parte, Larson se va a un extremo que resulta interesante, al grado de visitar los lugares de aquel Berlín estremecido que creía en todo y a la vez en nada. Capta en su mente cada diminuto detalle de lo que ve con ojos propios, fotografías y videos, hasta el grado de sentir que vive en la época con sólo cerrar los ojos.

Lo que es un hecho en ambas obras es la capacidad de recrear el ambiente con base en los documentos y diarios de quienes lo protagonizan; ese partir de una simple línea o textos en los que todos parecen literatos al detallar sus vivencias en una época que agitaba la civilización. Lo que viene a constatar que no está prohibido jugar con los hechos, redefinirlos en la grandiosa literatura que todo ve y atestigua. Muchos de los protagonistas sufrieron el horrible destino que los nazis maquinaron, pero antes de ello dejaron el manifiesto de sus tiempos, mismo que aprovechan autores contemporáneos para echar una mirada a la historia.

Aunque pareciese que nadie puede cerciorase por completo de que eso haya pasado realmente, la balanza siempre se inclinará hacia quien presente las pruebas.

En el fondo, la novela histórica agrada por su realidad, palabras fantasiosas que cuentan hechos innegables. No solo representa una perspectiva creativa, sino también la maravilla de plasmar el deseo de haber vívido ahí y contarlo todo.

Y si bien no es posible viajar en el tiempo, sí podemos explorar el laberinto de la novela histórica, un subgénero poco conocido, pero que siempre resulta un referente de la buena literatura. Estas dos novelas contienen cada una un final que invita a reflexionar sobre qué hubiésemos hecho nosotros en aquellas épocas, para redefinir o aceptar el curso actual de la historia.

No serán las primeras ni las últimas que leo. ¿Conoces alguna otra?

 

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Poesía

Cofre de pájaro muerto

pajaro
  Cofre de pájaro muerto (Ediciones de Punto de Partida, UNAM, 2014; Premio de Poesía Joaquín Xirau Icaza para obra publicada 2015), los cuales fueron traducidos
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Reseñas

Caminos

neil

Por: Karen Silva

 

Damas y caballeros, apunten sus narices hacia arriba: una tormenta se avecina y en una cárcel como cualquiera de los Estados Unidos, los prisioneros -mortales y divinos- sienten la electricidad en el ambiente que anuncia la obertura de algo más que un par de rayos y nubes en el cielo.

Estamos en una tierra que es lo contrario a lo sagrado, no se refiere a lo maldito sino a aquella en la que no existe la fe, en la que los dioses son vulnerables, tanto como los mortales. Neil Gaiman habla así de Estados Unidos en su celebrada novela American Gods, en la que nos lleva por las carreteras actuales de Illinois en la travesía de Wednesday -un viejo dios nórdico- y Sombra -un ex convicto misterioso del que tendrás mucho por descubrir a lo largo de la lectura- para encontrar a los dioses que fueron traídos a América hace siglos por los inmigrantes, o por lo menos a aquellos que aún no han sido olvidados.

En la novela, Gaiman nos embarca en distintos viajes, el de los escoceses, rusos, griegos, eslavos, africanos y hombres de distintas latitudes convertidos en esclavos, que por distintos destinos se embarcan rumbo al Nuevo Mundo, llevando consigo su folclor, su fe y sus panteones como única ancla asida a lo que alguna vez fue su hogar. Aquellos dioses se vuelven entes errantes en una tierra extranjera en la que lentamente sus adeptos se olvidan de ellos, mueren o comienzan a adorar a otros dioses: los nuevos mesías de América.

American Gods es una guía de la geografía y el folclor americanos que muchas veces se encuentran sumergidos en la segunda capa de la tierra, esa que ha sido sepultada por el peso de la modernidad y de la historia. En sus páginas aparecen, como referencias directas a los dioses quienes se revelan como habitantes locales, ciudades reales de Illinois que fueron nombradas en honor a sus homónimas del Viejo Mundo: Tebas y el Cairo principalmente; un interesante experimento narrativo para trasladarte de la carretera al pasado, al presente y a los sitios de visita obligada para el curioso turista.

Al leer esta novela tuve la incontenible sensación de tomar carretera para conocer los parajes que se describen en ella, moteles, dinners, centros comerciales y pueblos que conforman el retrato de una América resultado de un pasado, que aunque determina el presente, se desdibuja en su camino hacia el futuro con cada generación. Neil tiene un talento especial para fusionar lo fantástico y lo onírico con la rutina diaria de cualquier ciudad con la finalidad de volver cada capítulo un retrato de colores vivos de las distintas realidades que se superponen en sus universos.

Definitivamente considero a esta novela una lectura altamente recomendada para quienes tengan en mente un viaje largo en carretera por Norteamérica. También puede servir como un reto para visitar ciudades y monumentos en un road trip de aventura, solo o con amigos. Si decides salir a carretera con American Gods como guía de turista, ¡cuéntame sobre tu experiencia! Envíame un correo a: lin.karensilva@gmail.com.

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Reseñas

Venganza sin sentido

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Por: Nan Martínez   -MUNICH- El 5 de septiembre de 1972 miembros del grupo terrorista Septiembre Negro, tomaron como rehén un equipo deportivo israelí durante
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