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Reseñas

¡Qué Madre es esto!

Por: Víctor Manuel López Ortega

Desde el viernes 22 de septiembre, está en cartelera la película ¡Madre! (Mother), del director Darren Aronofsky, reconocido por grandes filmes como Réquiem por un Sueño (2000), El Luchador (2008) y El Cisne Negro (2010), cintas que destacan por sus sorprendentes retratos psicológicos y grandes actuaciones por parte de sus actores principales, que en todos los casos anteriores han significado (mínimo) nominaciones para ellos (Ellen Burstyn, Mickey Rourke, Marisa Tomei, Natalie Portman).

Ahora Aronofsky está de regreso con ¡Madre!, una película que, desde su estreno en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, ha generado tanto el elogio de aproximadamente dos terceras partes de la crítica especializada, como el desprecio y el repudio por parte de una porción de ella. En Estados Unidos, la audiencia le dio calificación de F, la más baja posible. Incluso hay críticos que la han nombrado “la película más WTF desde La Naranja Mecánica”.

En mi opinión, si uno como espectador ve ¡Madre! esperando una película con narrativa convencional, contada de manera lineal, donde hay un personaje protagonista con un deseo intenso, un personaje antagónico, una lucha entre ellos y un desenlace coherente y lógico, podrá pensar que ¡Madre! es una de las peores películas, no sólo del año, sino de todos los tiempos. Desde mi experiencia como espectador, pienso que ¡Madre! está concebida y estructurada como una alegoría, en donde los símbolos ayudan a la audiencia a buscar en el fondo -que se asoma en las escenas- para interpretar (y esto depende de cada uno de nosotros) el mensaje que el director (y también guionista) pretende comunicarnos con su obra artística.

A continuación les comparto una parte de mis interpretaciones:

El personaje de Jennifer Lawrence y la casa son el mismo personaje, ambos simbolizan la Tierra, el Paraíso Terrenal, la Madre y la Virgen María. Su esposo, Javier Bardem, que es un escritor, simboliza un Dios Creador, que ama la Tierra y las criaturas que lo alaban, que lo necesitan; los admite en su casa, pero toma distancia de todos y permite que sucedan tragedias en la casa.

Durante la primera hora de la película, la “armonía” de la casa en construcción se rompe por la llegada de dos desconocidos, un Hombre (interpretado por el actor nominado a 4 Premios Oscar, Ed Harris) y su esposa, una Mujer (interpretada por la actriz 3 veces nominada al Oscar, Michelle Pfeiffer) y que simbolizan a Adán y Eva respectivamente. Ambos disfrutan de la generosidad de ese Dios y de esa Tierra, en lo que podría ser una comunión perfecta, pero, por su desobediencia y por su curiosidad de explorar terrenos prohibidos, lo arruinan todo y son expulsados del Paraíso.

Pero a pesar de la falta e indefensión de éstos últimos, el personaje de Javier Bardem no los desampara. La prueba está más adelante, cuando los hijos de este matrimonio entran a la casa en una acción que alude a la rivalidad bíblica entre los hermanos Caín y Abel y que conduce a la muerte del segundo. En ¡Madre!, los personajes de Ed Harris y Michelle Pfeiffer se muestran agradecidos solamente de palabra con el personaje de Bardem que les ha permitido hacer un funeral a su hijo muerto en la sala de su casa, pero son ingratos en sus gestos y acciones. Los invitados a la ceremonia son aún peores, desobedientes, abusivos, destructores e irrespetuosos.

La primera hora de la película da la pauta para comprender el aparente caos de la segunda mitad, que nos conduce a situaciones más extremas, serias problemáticas que la humanidad actual enfrenta: sobrepoblación, guerra, muerte, destrucción, violación, abuso de confianza, nulo respeto hacia la autoridad y hacia todo; la caída en el pleno libertinaje. Los símbolos de Dios, la casa, la madre y la Virgen María, siguen presentes en los personajes protagónicos hasta el final de la película, sumándosele el de Jesús y la renovación del ciclo de la vida.

Sin contar más, yo les recomiendo que vayan al cine a ver esta película. Un filme para espectadores activos y de amplio criterio, que permite varias interpretaciones y que, sin duda, resultará provocadora para muchas personas. Yo he proporcionado una interpretación lo más sintetizada posible (ocultando información a propósito) de la línea argumental principal.

En mi opinión, ¡Madre! se suma a las obras maestras de Darren Aronofsky, ya que tiene grandes valores de producción, como la música, la fotografía y la edición; pero su principal fuerte son las actuaciones de sus cuatro histriones principales: Lawrence, Bardem, Harris y Pfeiffer. Entre ellos, mi actuación favorita es la de Michelle Pfeiffer, que realmente nos presenta una faceta nunca antes vista en ella y logra transformarse en una mujer verdaderamente incisiva y detestable.

Espero que ¡Madre! reciba el reconocimiento que merece a finales de este año y principios del próximo.

SEMICH

Autor SEMICH

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