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Ensayo

Viajes

Por: Selene Maldonado

Durante mi infancia recorrí con mi familia la misma carretera cada fin de semana al lugar de origen de mis padres. En vacaciones eran caminos largos, con una casa de campaña, bolsas de dormir y los ojos llenos de posibilidades. Siempre tuve la sensación de que después de recorrer la carretera y ver la transformación de los paisajes al llegar ya no sería yo la misma. Dormía poco aunque el camino nos llevara nueve o diez horas, porque sentía que me perdería algún fragmento de la historia que me iban contando la forma de los cerros, las planicies, el color de la tierra, la textura de las rocas, la vegetación y todo lo que se puede observar por segundos mientras el carro avanza. Los cambios pueden ser muy rápidos, así como las ideas y pensamientos que surgen de ellas. Al llegar a la meta siempre era un encuentro con la naturaleza. Sentirme arrullada por la música del mar. Encontrar durante largas caminatas piedras o conchas con colores únicos, y por ello atesorarlas. Caminar de noche descalza en una playa sin luces ni ruido. Saberme observada por animales que yo no veo. Sentir en la piel el viento fluir sin interrupciones. Explorar las miles de posibilidades al observar el cielo sin ninguna prisa y sentir cómo el alma se expande. Sorprenderme tranquila en la oscuridad de un bosque, explorar sus rincones como si cada uno fuera un universo con leyes propias.

Con la madurez, los viajes se convierten también en un encuentro con otras personas, extraños en un inicio, que viven de otra forma, piensan diferente, son distintas. RyszardKapuściński afirma que ese encuentro te refleja como un espejo al que eres, te hace consciente de los otros, su historia, sus realidades, y te descubres también como el otro para ellos. Este escritor polaco que pasó la mayor parte de su vida viajando, como corresponsal en el extranjero, entendió muy bien la trascendencia de estos encuentros, plasmó muchas de sus reflexiones en el ensayo “Encuentro con el otro”. En éste libro revela que en cada viaje que realizaba la mayor incógnita era encontrarse con otras personas, porque de lo que resultara de tales encuentros dependía casi todo.

Conectarse con el entorno y otras personas, reconocer otras posibilidades, agudizar los sentidos, pueden ser el resultado de un viaje, que finalmente derive en una transformación. Observar desde otro punto geográfico nos hace ver nuestra vida diferente, lejana. Incita al cuerpo y a la mente a distenderse. Arto Paasilinna narra cómo un grupo de personas con prisa por librarse de la vida emprenden un viaje sin planearlo. Dispuestos a abandonarlo todo, recorren un camino que los lleva a rincones desde donde observan problemas que los asfixiaban. Se enamoran de otros paisajes, elaboran nuevos pensamientos sobre la belleza. Recorren territorios de reflexión, desprendimiento, y al igual que las fronteras, los miedos se difuminan. Delicioso suicido en grupo es una novela donde la trasformación es una constante durante el viaje de un grupo de personas que creían que ya todo estaba dicho.

Viajar es movernos con los ojos bien abiertos, vivir el presente más que nunca y llenar la memoria de sensaciones. Leer el mundo a lo largo de sus carreteras, caminos, paisajes y cielos. Explorar territorios nuevos y encontrar algo propio. Un viaje siempre puede ser un reencuentro con todas nuestras fibras de sensibilidad, un acto vital del hombre para conocerse a sí mismo y reconocernos en la mirada de los otros.

 

SEMICH

Autor SEMICH

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